{"id":66983,"date":"2025-04-19T10:41:34","date_gmt":"2025-04-19T10:41:34","guid":{"rendered":"https:\/\/melong.online\/first-encounters-with-chogyal-namkhai-norbu-2\/"},"modified":"2026-04-25T13:30:41","modified_gmt":"2026-04-25T13:30:41","slug":"first-encounters-with-chogyal-namkhai-norbu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melong.online\/es\/first-encounters-with-chogyal-namkhai-norbu\/","title":{"rendered":"Primeros &#8220;encuentros&#8221; con Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de mi cuarto a\u00f1o de licenciatura en Medicina, 1977, o\u00ed el rumor de que se pod\u00eda estudiar tibetano en la universidad de Italia, afirmaci\u00f3n que descart\u00e9 inmediatamente por considerarla un cuento chino poco realista. Pero era cierto. En aquella \u00e9poca, estaba inmerso en la ciencia: Le\u00eda religiosamente <em>Scientific American, <\/em>y ciertas &#8220;vibraciones&#8221; indobudistas eran poco m\u00e1s que una curiosidad para m\u00ed. Sin embargo, el curso siguiente, para horror de mi familia, decid\u00ed ir a estudiar tibetano a N\u00e1poles. Tras varias lecturas dispersas, desde Castaneda hasta las f\u00e1bulas de Rampa y el tao\u00edsmo, el budismo Vajray\u0101na me pareci\u00f3 de hecho la \u00fanica tradici\u00f3n fiable debido a su rara continuidad de transmisi\u00f3n. Durante a\u00f1os, adem\u00e1s, rec\u00e9 intensamente en mi coraz\u00f3n para encontrar a alguien que pudiera mostrarme un camino realmente viable hacia el conocimiento interior.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi &#8220;primer d\u00eda de clase&#8221;, s\u00f3lo encontr\u00e9 a seis o siete estudiantes en el aula, y a un tipo peculiar, sobre el que una cosa estaba meridianamente clara: deb\u00eda de ser tibetano. Este joven profesor era delgado y estaba tan en forma que recuerdo que inmediatamente lo compar\u00e9 con Bruce Lee. Hablaba con una cadencia dulce pero muy viva y distinta, tejiendo un italiano de un modo que me resultar\u00eda familiar y entra\u00f1able a lo largo de las d\u00e9cadas. Su estilo de ense\u00f1anza tambi\u00e9n era decidida y deliciosamente poco convencional. Una de las cosas que dijo en aquellos primeros d\u00edas fue: &#8220;\u00bfTibetano&#8230;? F\u00e1cil!&#8221; Ay&#8230;     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de cada clase, me levantaba y me marchaba, pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 los dem\u00e1s se quedaban en lugar de seguir adelante, siendo demasiado introvertido y t\u00edmido para preguntar. Pero en las semanas siguientes ocurri\u00f3 algo extra\u00f1o: todas las noches ten\u00eda sue\u00f1os muy v\u00edvidos en los que aquel tibetano me contaba muchas cosas profundas y fant\u00e1sticas, que en el sue\u00f1o comprend\u00eda, pero de un modo inexpresado e indefinido. Suced\u00eda noche tras noche, de una forma que nunca antes hab\u00eda experimentado, y que no ha vuelto a repetirse hasta el d\u00eda de hoy. Cada ma\u00f1ana me despertaba aturdido, por desgracia sin recordar absolutamente nada concreto de aquella avalancha de comunicaciones, y en clase me pasaba todo el tiempo mirando perplejo a aquel extra\u00f1o profesor, pregunt\u00e1ndome obsesivamente qui\u00e9n era en realidad. Apenas pod\u00eda o\u00edr sus explicaciones sobre la lengua tibetana&#8230;    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los pasillos, empec\u00e9 a o\u00edr murmullos de que &#8220;Norbu&#8221; era un &#8220;Maestro&#8221;. \u00bfQu\u00e9&#8230;? Un &#8220;Maestro&#8221;\u203d Mis pensamientos y emociones se volvieron tumultuosos. Entonces, un d\u00eda, alguien del grupo mencion\u00f3 que se hab\u00eda reunido con &#8220;Norbu&#8221; en una especie de gimnasio. As\u00ed que por la tarde fui a un s\u00f3tano subterr\u00e1neo, al que se acced\u00eda por unos escalones. Cuando vi una docena de pares de zapatos en la puerta, saltaron todas mis alarmas contra las sectas y los charlatanes. Si no hubiera sido por la insistencia de un amigo, me habr\u00eda vuelto inmediatamente. Pero entr\u00e9, me sent\u00e9 con las piernas cruzadas en primera fila y el &#8220;profesor&#8221; empez\u00f3 a hablar. Es dif\u00edcil transmitir lo que ocurri\u00f3 a continuaci\u00f3n sin recurrir a la formulaci\u00f3n tradicional: la &#8220;rueda del Dharma&#8221; empez\u00f3 a girar poderosamente, no como una fantas\u00eda, sino como una experiencia muy real, precisa, aguda y majestuosa.         <\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"496\" height=\"350\" src=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Merigar-early-days-496x350.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48326\" style=\"width:658px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Merigar-early-days-496x350.jpeg 496w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Merigar-early-days-300x212.jpeg 300w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Merigar-early-days.jpeg 640w\" sizes=\"(max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><br\/>Primeros d\u00edas en Merigar con Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu a la derecha, en el centro Roberto Curtis y Giovanni Arca a la izquierda.<\/figcaption><\/figure>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9se fue el principio, y luego vinieron los muchos a\u00f1os en N\u00e1poles, los incontables momentos informales pero especiales con el Maestro, la formalizaci\u00f3n de la Comunidad Dzogchen, la compra de Merigar, mi larga implicaci\u00f3n con Shang Shung Publications, las experiencias en los gakyils, la <em>Carta de Merigar<\/em>, <em>el<\/em> propio Espejo, y as\u00ed sucesivamente, hasta llegar a estas l\u00edneas que estoy escribiendo en el Gar de una Tenerife ba\u00f1ada por el sol. Pero mis primeros &#8220;encuentros&#8221; con el Maestro ocurrieron simplemente en su clase y en mis sue\u00f1os inexplicables. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, tengo muchos recuerdos de momentos y acontecimientos con Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu. A veces, he compartido los menos privados con compa\u00f1eros practicantes, como an\u00e9cdotas en las que la memoria se vuelve edificante e inspiradora. Sin embargo, escribir recuerdos es algo distinto: la comunicaci\u00f3n oral es flexible, ya que depende tambi\u00e9n del tono, el lenguaje corporal y el contexto, y se adapta, por as\u00ed decirlo, al oyente; en cambio, la palabra escrita es inmutable y fija para todos, y las interpretaciones suelen ser impredecibles. Adem\u00e1s, las an\u00e9cdotas suelen ser autorreferenciales o incluso autocomplacientes. Por eso he dudado, pero teniendo en cuenta el esp\u00edritu y la finalidad de esta columna, he aqu\u00ed algunos momentos que puedo compartir, espero que de forma desenfadada y quiz\u00e1 incluso ligeramente divertida. Y lo har\u00e9 precisamente como una breve lista de peque\u00f1as an\u00e9cdotas.     <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Star Trek y Kung Fu<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando descubr\u00ed que al Maestro le gustaban mis programas de televisi\u00f3n favoritos,<em> Star Trek <\/em>y <em>Kung Fu <\/em>(emitidos en Italia desde principios de los 80), \u00a1me emocion\u00e9! Verlas con \u00e9l no ten\u00eda precio. De vez en cuando comentaba, absorto: &#8220;Ves, ves&#8230; Este ser [un extraterrestre] podr\u00eda ser realmente as\u00ed&#8221;, o: &#8220;Claro, esto es posible en esa dimensi\u00f3n&#8230;&#8221;. <em>Kung Fu <\/em>tambi\u00e9n era intrigante, ya que se centraba principalmente en t\u00e9cnicas meditativas psicof\u00edsicas. Los flashbacks mostraban al protagonista, David Carradine, recordando a su viejo maestro tao\u00edsta dispens\u00e1ndole perlas de sabidur\u00eda. El Maestro a\u00f1ad\u00eda a menudo comentarios entusiastas y perspicaces, a veces apoyados por referencias a la Ense\u00f1anza.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces llegaba tan tarde por la noche que nos desplom\u00e1bamos en los sof\u00e1s, muertos de cansancio. Cuando me despertaba, \u00e9l ya estaba sentado a la mesa qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo, con la espalda perfectamente recta, escribiendo sus sue\u00f1os o sus pr\u00e1cticas para la Comunidad (por aquel entonces, lo escrib\u00eda todo a mano, y nosotros lo fotocopi\u00e1bamos). Si comet\u00eda un peque\u00f1o error en la \u00faltima l\u00ednea de una p\u00e1gina perfectamente caligrafiada, me miraba con fingido sufrimiento resignado, la romp\u00eda y empezaba de nuevo.  <\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"462\" height=\"350\" src=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/NNR-Bruce-Lee-462x350.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48328\" srcset=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/NNR-Bruce-Lee-462x350.jpeg 462w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/NNR-Bruce-Lee-300x227.jpeg 300w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/NNR-Bruce-Lee.jpeg 604w\" sizes=\"(max-width: 462px) 100vw, 462px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Una foto antigua de Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu.\n<\/figcaption><\/figure>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mig Mang y Mikado<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, no me gustan los juegos de mesa y, a diferencia de algunos de los practicantes m\u00e1s antiguos, nunca aprend\u00ed <em>Bagchen,<\/em> uno de los favoritos del Maestro. Pero tuve una &#8220;introducci\u00f3n directa&#8221; a Mig Mang y Mikado. Jugar con el Maestro no siempre fue &#8220;f\u00e1cil&#8221;, como bien saben los &#8220;Bagchenistas&#8221; veteranos: al fin y al cabo, jugar con un &#8220;gigante&#8221; siempre exige precauci\u00f3n&#8230; Sin embargo, la forma en que me ense\u00f1\u00f3 <em>Mig <\/em>Mang, \u00a1es casi imposible de jugar! No me dejaba pensar m\u00e1s de un segundo o dos, pero despu\u00e9s del primer instante ya mostraba signos de impaciencia. No paraba de repetir &#8220;\u00a1No pienses, s\u00f3lo usa los ojos, el nombre del juego es &#8216;Muchos Ojos&#8217; por una raz\u00f3n!&#8221;. Para alguien como yo, que persegu\u00eda su propia cabeza como un cazador de mariposas, era un reto imposible. Pero me sent\u00ed tan insoportablemente empujado por su insistencia que al final acab\u00e9 jugando casi sin pensar. A veces pr\u00e1cticamente ya hab\u00eda perdido, pero \u00e9l daba la vuelta al tablero y aun as\u00ed consegu\u00eda aplastarme. \u00bfGan\u00e9 alguna vez? Ninguna posibilidad. S\u00f3lo una vez estuve muy cerca (\u00a1qu\u00e9 emoci\u00f3n!), aunque aun as\u00ed gan\u00f3 \u00e9l. Con una sonrisa divertida, afirm\u00f3 que nunca hab\u00eda perdido en su vida.           <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mikado era posiblemente a\u00fan peor: las reglas para tocar y levantar los palos a veces me obligaban a contorsionarme en el suelo. \u00a1Su concepto de la &#8220;vibraci\u00f3n&#8221; de un palo pr\u00e1cticamente rozaba la percepci\u00f3n extrasensorial! Pero qu\u00e9 divertido&#8230; Guardo buenos recuerdos de aquellos momentos, sobre todo con \u00e9l y con un Yuchen todav\u00eda muy joven, que una vez me hizo entrar en p\u00e1nico total al perder en el Mig Mang contra una ni\u00f1a. S\u00f3lo gan\u00e9 por los pelos: \u00a1ella ya era absolutamente brillante! Y qui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 se apiad\u00f3 y me dej\u00f3 ganar&#8230;    <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El regalo<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez, \u00edbamos paseando con Yeshi, que ten\u00eda unos nueve a\u00f1os, y pasamos por delante de un escaparate, posiblemente de una jugueter\u00eda. Sabiendo ya claramente lo que quer\u00eda, pregunt\u00f3 a su padre si pod\u00eda comprarlo. No recuerdo el art\u00edculo, pero cuando el padre le pregunt\u00f3 el precio, me di cuenta de que definitivamente no era barato. El Maestro se detuvo y, con un gesto comedido, casi teatralmente majestuoso, sac\u00f3 su gran cartera, extrajo un abultado billete y se lo entreg\u00f3.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras Yeshi se apresuraba a entrar, es probable que yo pusiera cara de sorpresa, o quiz\u00e1 s\u00f3lo estaba saboreando un momento que nunca hab\u00eda conocido, pues mi padre muri\u00f3 cuando yo era muy peque\u00f1a. En cualquier caso, el Maestro se volvi\u00f3 hacia m\u00ed y, con su habitual forma expresiva que transmit\u00eda mucho m\u00e1s que las palabras, dijo &#8220;Ver\u00e1s, debes hacer estas cosas en el momento adecuado, o ser\u00e1 demasiado tarde&#8221;. En aquel momento, todo me pareci\u00f3 correcto y bueno.  <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Oficina de Administraci\u00f3n<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otra ocasi\u00f3n le acompa\u00f1\u00e9 a una oficina administrativa de la Universidad, un lugar destartalado, casi escu\u00e1lido. Para m\u00ed, estar con \u00e9l era como caminar al lado de un rey, de verdad, y me parec\u00eda absurdo que subiera trabajosamente las escaleras para entrar en un lugar tan cutre, \u00bfy para qu\u00e9? Alguna cuesti\u00f3n trivial sobre pagos, creo, con una dama que apenas le reconoci\u00f3, respondiendo secamente y con desd\u00e9n, sin mostrarle el m\u00e1s m\u00ednimo respeto. Casi me dieron ganas de gritar &#8220;\u00bfSabes siquiera con qui\u00e9n est\u00e1s tratando? \u00bfSabes qui\u00e9n es esta persona?&#8221; Y, sin embargo, permaneci\u00f3 amable, completamente imperturbable. Pero entonces, mientras nos dirig\u00edamos a la salida, como siempre intuyendo de alg\u00fan modo mis sentimientos, me dirigi\u00f3 una mirada significativa y dijo algo as\u00ed como: &#8220;\u00bfLo ves? As\u00ed son las cosas&#8230; No te esperabas esto, \u00bfverdad?&#8221;. No, no me lo esperaba&#8230;     <\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"501\" height=\"350\" src=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/10-e1705485685640-2-501x350.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-30212\" style=\"width:658px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/10-e1705485685640-2-501x350.jpg 501w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/10-e1705485685640-2-300x210.jpg 300w, https:\/\/melong.online\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/10-e1705485685640-2.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Giovanni Arca y George Quasha en el stand que compartieron en la Feria Internacional del Libro de Fr\u00e1ncfort en noviembre de 1993.<\/figcaption><\/figure>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En el tren<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquier momento sencillo y ordinario se convert\u00eda en extraordinario con el Maestro. \u00bfPor qu\u00e9? Porque Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu era al mismo tiempo la persona m\u00e1s especial y la m\u00e1s sencilla de todas. Nada permanec\u00eda igual en su presencia, un efecto que al menos yo, pero estoy seguro de que muchos otros, sent\u00ed profundamente.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viajar con \u00e9l era un momento culminante para m\u00ed. Cog\u00edamos el autob\u00fas hasta la estaci\u00f3n y sub\u00edamos al tren. \u00c9l se bajaba en Formia y yo segu\u00eda hasta Roma. A veces intentaba entablar una conversaci\u00f3n trivial, con resultados alternativamente hilarantes o desastrosos. No s\u00e9 c\u00f3mo se las arreglaba para ser tan paciente y amable conmigo. Sobre todo al principio, probablemente como reacci\u00f3n a mi fuerte introversi\u00f3n, a veces era un poco impertinente. Y como no ten\u00eda pedigr\u00ed en ning\u00fan tipo de c\u00edrculos &#8220;espirituales&#8221;, ni me impresionaban especialmente los grandes t\u00edtulos Vajray\u0101na, no era, digamos, demasiado deferente. As\u00ed que una vez, cuando me mor\u00eda de aburrimiento en el tren, sentada frente a \u00e9l en silencio durante lo que me pareci\u00f3 una eternidad, empec\u00e9 un juego rid\u00edculamente infantil (ansiaba alg\u00fan tipo de intercambio&#8230;). Fing\u00ed ser un viajero cualquiera imaginario y solt\u00e9: &#8220;Perdona, \u00bferes tibetano?&#8221;.         <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo muy claramente esos momentos de aquellos primeros a\u00f1os, cuando a\u00fan ten\u00eda el valor, o m\u00e1s bien una audacia ciega e ingenua, de jugar con el le\u00f3n. En instantes as\u00ed, la mirada del Maestro se posaba en m\u00ed como si descendiera de alturas insondables, su rostro tallado en una quietud monumental que pod\u00eda aterrorizar literalmente. Pero en un instante, todo se fund\u00eda en una dulzura que, ahora lo s\u00e9, estaba moldeada por la compasi\u00f3n.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigui\u00e9ndole el juego con un tono rid\u00edculamente chill\u00f3n, respondi\u00f3 &#8220;\u00a1S\u00ed, en realidad soy tibetano! \u00bfEres periodista?&#8221;. Y con ello, algo en mi mente hizo un cortocircuito tan dram\u00e1tico, que me ense\u00f1\u00f3 inmediata y profundamente que jugar con el rey de los juegos no es ning\u00fan juego. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez no hab\u00edamos encontrado asiento y est\u00e1bamos los dos apretados contra la ventanilla de un pasillo. Desde que lo descubr\u00ed de ni\u00f1o, a veces miraba por la ventanilla mientras mov\u00eda r\u00e1pidamente los ojos en la misma direcci\u00f3n que el movimiento del tren. Normalmente, todo lo que pasa muy cerca del tren, como postes, arbustos, etc., se difumina en una raya indistinta. Pero cuando mueves los ojos en esa direcci\u00f3n, durante un brev\u00edsimo instante todo se congela, y puedes ver todo perfectamente quieto delante de ti, como si el tren estuviera inm\u00f3vil. Mientras hac\u00eda esto, para mi total sorpresa, el Maestro me mir\u00f3 y, sin decir una palabra, me hizo un gesto de asentimiento muy claro y rotundo, como para comunicarme que s\u00ed, que aquello era algo que pod\u00eda dar resultados &#8220;interesantes&#8221;. No tengo ni idea de c\u00f3mo pudo darse cuenta de ello, ni se lo pregunt\u00e9 nunca, pero sent\u00ed que comprend\u00eda bien el significado que intentaba transmitir. Con Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu, todo pod\u00eda convertirse en Ense\u00f1anza.      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una peque\u00f1a escena que siempre recuerdo, y que he contado a menudo, es una en la que el Maestro se hab\u00eda bajado en Formia, y nosotros (hab\u00eda alguien m\u00e1s conmigo aquella vez) nos asom\u00e1bamos a la ventanilla para verle y decirle adi\u00f3s con la mano antes de que desapareciera por el paso subterr\u00e1neo. Caminaba despacio, volvi\u00e9ndose hacia atr\u00e1s y hacia arriba sonriendo y salud\u00e1ndonos con su estilo teatral, cuando de repente, \u00a1horror! Vimos que justo donde iba a poner el pie, en el siguiente escal\u00f3n inferior, hab\u00eda una lata de refresco vac\u00eda. \u00c9l no pod\u00eda verlo porque nos estaba mirando, y nosotros no pod\u00edamos advertirle porque ya era demasiado tarde y su pie estaba casi all\u00ed. Pero de repente, casi por arte de magia, un hombre apareci\u00f3 de la nada y, a la velocidad del rayo, le arrebat\u00f3 la lata casi de debajo del pie, una fracci\u00f3n de segundo antes de lo que casi con toda seguridad habr\u00eda sido una ca\u00edda desastrosa. El Maestro se dio cuenta de lo que hab\u00eda estado a punto de ocurrir, y mientras agit\u00e1bamos los brazos, haciendo gestos como para decir en broma &#8220;vaya, qu\u00e9 nivel de protecci\u00f3n tan exagerado ten\u00e9is\u203d&#8221;, se encogi\u00f3 de hombros a su manera cl\u00e1sica, y vimos c\u00f3mo nos dirig\u00eda su habitual y conocido &#8220;Che ci posso fare&#8230;?&#8221; [&#8220;\u00bfQu\u00e9 puedo hacer&#8230;?&#8221;]. [&#8220;\u00bfQu\u00e9 puedo hacer al respecto?&#8221;].      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me vienen a la memoria muchos m\u00e1s episodios relacionados con los desafiantes comienzos de Merigar, momentos divertidos de convivencia, &#8220;historias nocturnas&#8221;, su afamado Citro\u00ebn Pallas y muchos otros destellos de peque\u00f1os grandes momentos que tuve el privilegio de presenciar o compartir como alumno de una persona tan extraordinaria. Luego hubo otros acontecimientos decididamente no ordinarios, que merecen mayor discreci\u00f3n, as\u00ed como algunos que conectan con la amplia y profunda profundidad cultural del Maestro. Pero, por razones obvias de espacio, debo detenerme aqu\u00ed. Sin embargo, tengo una \u00faltima reflexi\u00f3n que compartir.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque estas an\u00e9cdotas puedan sugerir una camarader\u00eda casual y amistosa con Ch\u00f6gyal Namkhai Norbu, es importante destacar que siempre e indiscutiblemente fue el Maestro, cuya inmensa intensidad de energ\u00eda interior estaba presente de forma muy poderosa en todo momento. Estar en una especie de t\u00e9rminos cercanos a lo largo de los a\u00f1os no se parec\u00eda en nada a ser &#8220;amigos&#8221;, porque no hab\u00eda ni un instante en el que se desentendiera de su papel y su compromiso de ser gu\u00eda para sus alumnos. Aunque esto pueda parecer obvio, deseo subrayarlo como un aspecto fundamental de mi experiencia, que me ense\u00f1\u00f3 lo seria y total que debe ser la dedicaci\u00f3n de quienes son capaces de transmitir la Ense\u00f1anza y eligen hacerlo. Tambi\u00e9n es una renuncia a la propia libertad e independencia, con consecuencias que claramente se extienden tambi\u00e9n a los miembros de la familia. En resumen, es un sacrificio, que la realizaci\u00f3n espiritual no hace menos presente en su dimensi\u00f3n humana y social.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lejos de mi intenci\u00f3n elaborar relatos de mitolog\u00eda hagiogr\u00e1fica, pero \u00e9sta es simplemente mi experiencia, y una peque\u00f1a parte de lo que puedo compartir gustosamente.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Giovanni conoci\u00f3 al Maestro en 1978 en la Universidad de N\u00e1poles &#8220;L&#8217;Orientale&#8221;, donde era profesor de tibetano y mongol. A lo largo de los a\u00f1os, particip\u00f3 en las primeras actividades de la Comunidad, primero de manera informal, luego asumiendo funciones en los gakyil y, sobre todo, desempe\u00f1ando durante muchos a\u00f1os el cargo de director de Shang Shung Edizioni y diversas actividades relacionadas. Vive con su familia y trabaja como profesor e investigador universitario en Melbourne, y es miembro de la Comunidad australiana desde hace casi veinte a\u00f1os.  <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Giovanni Arca cuenta c\u00f3mo conoci\u00f3 al Maestro en 1978 en la Universidad &#8220;Orientale&#8221; y algunos de los momentos informales que comparti\u00f3 con \u00e9l en aquellos d\u00edas<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66982,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_searchwp_excluded":"","footnotes":""},"categories":[2470,2468,2472],"tags":[],"class_list":["post-66983","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-come-conoci","category-foco","category-imagenes-del-pasado","et-has-post-format-content","et_post_format-et-post-format-standard"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66983"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66983\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66987,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66983\/revisions\/66987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/melong.online\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}