Dzogchen

Fragmento del libro de Chögyal Namkhai Norbu, “Evolución”:

Cuando llegué a Italia por primera vez, hace muchos años, nadie sabía qué era el Dzogchen. Las únicas excepciones eran unos pocos profesores que escribían artículos en los que decían cosas como: “En el Tíbet existen diversas corrientes del budismo; también hay una llamada ‘Dzogchen‘.” Hoy en día, el Dzogchen se está haciendo cada vez más popular en el mundo occidental. Aun así, las personas que oyen o leen este nombre por primera vez piensan: “Oh, debe de ser una de esas filosofías orientales.“

Puedes considerarlo una filosofía, una religión o un camino espiritual, si lo deseas, pero no es así. Es importante comprender que el Dzogchen no es realmente una especie de escuela o tradición.

El Dzogchen es nuestra verdadera naturaleza, una potencialidad que todos tenemos. Es un conocimiento muy antiguo, transmitido y enseñado. La forma en que se enseñan los métodos para descubrir esa potencialidad y utilizarla en nuestras vidas se denomina enseñanza Dzogchen. Podemos seguirla y aprender a descubrir nuestra verdadera naturaleza: Total Perfección (chen) (dzog).

Es una enseñanza muy elevada, pero elevada no significa necesariamente complicada. El Dzogchen puede ser muy sencillo. ¿Por qué? Porque se basa en la experiencia, no tanto en el estudio y el aprendizaje. El maestro explica un poco, nos introduce para que descubramos directamente nuestra condición real, y cuando la descubrimos, entonces tenemos ese conocimiento.

Esto es algo muy útil también en la práctica: si conocemos nuestra verdadera condición, podemos superar todos nuestros conflictos o problemas. Y también llegamos a conocernos un poco mejor a nosotros mismos. Así que esto es lo que la enseñanza puede ofrecer. Esto es lo que he estado enseñando durante más de 40 años…

…Los seres humanos han creado diferentes culturas, filosofías y religiones en diferentes épocas y lugares. Quien esté interesado en la enseñanza del Dzogchen debe ser consciente de esto y saber cómo trabajar con diferentes culturas, sin dejarse condicionar por sus formas externas.

Por ejemplo, algunas personas podrían pensar que para practicar el Dzogchen hay que convertirse al budismo o al Bön, porque el Dzogchen se ha difundido a través de estas dos tradiciones religiosas. Esto demuestra lo limitada que es nuestra forma de pensar. Si decidimos seguir una enseñanza espiritual, estamos convencidos de que es necesario que cambiemos algo, como nuestra forma de vestir, de comer, de comportarnos, etc. Pero para practicar la enseñanza del Dzogchen no hay necesidad de adherirse a ninguna doctrina religiosa ni de ingresar en una orden monástica, ni de aceptar ciegamente las enseñanzas y convertirnos en un “dzogchenista”. De hecho, todas estas cosas pueden crear serios obstáculos para el verdadero conocimiento. Los monjes o monjas, sin renunciar a sus votos, pueden practicar el Dzogchen, al igual que un sacerdote católico, un oficinista, un obrero, etc., sin tener que abandonar su papel en la sociedad, porque el Dzogchen no cambia a las personas desde fuera. Más bien las despierta internamente.

El Dzogchen no es una escuela, una secta ni un sistema religioso. Es simplemente un estado de conocimiento que los maestros han transmitido más allá de cualquier límite de una escuela o tradición monástica. El linaje de la enseñanza del Dzogchen ha incluido a maestros pertenecientes a todas las clases sociales: agricultores, nómadas, nobles, monjes y grandes figuras religiosas, de todas las tradiciones espirituales o sectas. Una persona que esté realmente interesada en estas enseñanzas debería comprender su principio fundamental sin dejarse condicionar por los límites de una tradición.

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