Una expresión viva de la visión de Chögyal Namkhai Norbu

Este año, algo silenciosamente profundo ha tomado forma en el paisaje sagrado de Maratika, en Nepal.

Una de las 108 estupas de la preciosa terma de Nyala Rigzin Changchub Dorje se alza ahora a lo largo de un sendero de montaña, continuando una visión que se extiende más allá del lugar y del tiempo: una visión de la presencia, la conexión y la actividad sutil de la conciencia despierta en el mundo.

Maratika no es un lugar cualquiera. Para los que pertenecemos al linaje de Chögyal Namkhai Norbu, tiene una resonancia especial, ya que está íntimamente relacionado con la revelación de la práctica del Mandarava y con el principio de la larga vida, no sólo como duración, sino como continuidad de la propia conciencia.

La semilla de este proyecto surgió de forma natural durante la peregrinación a Maratika del año pasado, organizada por Shang Shung UK y MACO. Fue allí donde Oliver Leick reconoció el potencial de colocar una estupa en este terreno sagrado. Lo que siguió no fue inmediato, sino cuidadoso: se desarrolló a través del diálogo, el respeto, la generosidad y la atención.

Junto con el consejo local de la aldea, se encontró un lugar adecuado a lo largo del camino que conduce a la cueva de la colina de Manjushri, donde se dice que practicó Guru Padmasambhava. Un lugar compartido, venerado y vivo tanto para los practicantes budistas como para los hindúes. Un lugar donde una estupa pudiera erigirse sin imponerse, sino pertenecer tranquilamente.


Esta manifestación no habría sido posible sin la inquebrantable dedicación de Oliver Leick, cuya claridad de intenciones y perseverancia llevaron el esfuerzo de recaudación de fondos de la visión a la realidad. Con profunda gratitud, reconocemos también a un donante privado muy generoso, cuyo apoyo fue esencial para llevar a término este proyecto. Otras personas también han contribuido y siguen contribuyendo, sobre todo a la construcción de un refugio de mármol que protegerá la estupa del sol y la lluvia.

Migmar Tsering trajo la estupa a Maratika, junto con Gabrielle Siedlecki y Jamyang Oliphant, durante la peregrinación de este año. Se instaló orientada hacia el este, abierta a la luz naciente, con vistas al valle de abajo: un gesto de ofrenda, de orientación, de conexión.

Bajo la dirección de Migmar Tsering, se llevaron a cabo las prácticas adecuadas, completando la colocación. De este modo, la estupa no se instaló sin más, sino que despertó a su función, apoyada por la intención y la presencia colectivas de todos los implicados.



El significado interno de la estupa

Una estupa parece simple en su forma, pero su significado es vasto.

En su centro se alza el Sogshing, el árbol de la vida, elaborado con madera de olivo, inscrito con mantras en oro y apoyado sobre una base de loto. Es a la vez eje y presencia: el corazón vivo de la estructura.

En su interior se disponen cuidadosamente capas de mantras, dhāraṇī y fórmulas sagradas: Ushnisha Vijaya, los espacios de Samantabhadra, la Canción del Vajra y muchas otras relacionadas con poderosos métodos de transformación y protección.

Entrelazadas con ellas hay reliquias: anillos y sustancias que llevan la bendición de maestros realizados. A través de ellas, la estupa se convierte en algo más que representación: se convierte en conexión. Un punto en el que el linaje no se recuerda, sino que está presente.

Las veinticinco sustancias sagradas tradicionales -medicamentos, granos, materias preciosas, perfumes y esencias- completan este mandala interior, expresando la armonía de los elementos y la plenitud de la ofrenda.


Una visión continuada

Esta estupa de Maratika es una expresión de una intención más amplia.

Chögyal Namkhai Norbu Rinpoche imaginó la colocación gradual de 108 estupas en todo el mundo; no como monumentos, sino como soportes. Soportes para la conciencia, para el equilibrio, para una armonía más sutil entre los seres y su entorno.

Por tanto, cada colocación es a la vez local y global. Enraizada en un lugar concreto, pero conectada a un mandala mayor.

Mientras esta visión sigue desarrollándose, está previsto que este año se instale otra estupa en Pekín (China), bajo los auspicios del Espacio Dinámico de los Elementos.

Monasterio de Maratika


De cara al futuro

Las obras de Maratika aún no han concluido.

Ahora se está preparando un revestimiento de mármol para proteger y honrar la estupa, garantizando su estabilidad y su presencia en los años venideros. Invitamos cordialmente a quienes sientan una conexión con este proyecto a apoyar esta fase final.

Si deseas contribuir, puedes hacerlo aquí:

https://www.shangshunguk.org/support/

Al final, lo que se ha colocado en Maratika es más que una estructura. Es un gesto de continuidad, de cuidado, de transmisión.

Un punto de encuentro entre la visión y el lugar, entre el pasado y el futuro. Algo tranquilo, pero perdurable.

Foto destacada: Miembros de la comunidad local que ayudaron a instalar la estupa en Maratika.

Este post está disponible también en: Inglés Italiano