18-19 de abril de 2026, Merigar Oeste
En un hermoso día de primavera, con el viento barriendo todas las nubes y despejando el cielo de un azul brillante, el Gönpa nos da la bienvenida con su generosidad habitual.
Somos unas veinte personas, más las dos instructoras, en Merigar para un fin de semana de Pranayama de Respiración Rítmica. Dina Priymak y Michele Corrado nos guiarán durante dos intensos días, repasando los preliminares del Yantra Yoga -junto con movimientos de calentamiento- e introduciendo algunas secuencias básicas de respiración rítmica (4:4:4; 4:6:6), para progresar finalmente a la secuencia 6:6:6, todo ello bajo la meticulosa supervisión de las instructoras.
El grupo es heterogéneo, formado principalmente por quienes han seguido el curso de Yantra Yoga online impartido por Dina y Michele durante varios meses (de septiembre a abril) una vez a la semana; pero también hay personas que han practicado los Ocho Movimientos en años anteriores y que, un poco oxidadas, han vuelto para “repasar” y probar suerte en el aprendizaje de la respiración rítmica. Bastan unos pocos ejercicios para sentir hasta qué punto esta respiración ayuda de forma natural a controlar la respiración, haciéndola fluida y continua sin causar estrés, sino, al contrario, liberando tensiones y llevando la mente a un estado de calma.

La práctica se alterna con explicaciones claras y precisas; todo el mundo es libre de expresar sus dudas e inquietudes, a las que los instructores responden siempre con gran eficacia. Los movimientos del Yantra se ofrecen tanto en el suelo, en la versión original, como en una silla, en la versión adaptada; la presencia de dos instructores hace que todo fluya mejor, ya que Dina y Michele se turnan para ilustrar las distintas fases de ambas formas, tomando todas las precauciones necesarias para que la práctica sea siempre beneficiosa para el cuerpo y la mente.
La organización del fin de semana, incluida la comida comunitaria en Merigar, enriqueció aún más un ambiente que ya era alegre y sereno, por lo que debemos dar las gracias a los participantes pero, sobre todo, a los instructores, que se mostraron colaboradores, generosos y capaces de expresar cada pensamiento o corrección con claridad y firmeza, siempre acompañados de cierta delicadeza, animando al practicante al persuadirle de que la mejora, a cualquier edad, siempre es posible.
“No me siento cansada en absoluto. – Al contrario… y sobre todo, estoy de un humor maravilloso”, escribió Valeria a los instructores después del fin de semana; “maravilloso fin de semana”, escribió Marta, al igual que muchos otros.
Así pues, ¡estamos deseando volver a encontrarnos con Dina y Michele en persona para seguir practicando!
Sabina Ragaini
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